THE HALF OF IT

The half of it es la segunda cinta que dirige y escribe Alice Wu, es un coming-of-age sobre un trío de adolescentes: Ellie Chou, Paul y Aster Flores, la chica de la que ambos están enamorados.

He decidido dejar de avergonzarme por el contenido que consumo, incluido aquel que tiene protagonistas adolescentes o, en teoría, está dirigido a adolescentes. Después de todo, la mayor parte de los programas que existen o son con protagonistas adolescentes (y actores adultos que buscan verse más jóvenes) o con protagonistas de edad mediana (y actores adultos que buscan verse más jóvenes), porque, aparentemente, los protagonistas entre los 25-30 años, no resultan muy interesantes si no es en películas de acción o las ya pasadas de moda comedias románticas.

Admito, entonces, que he consumido muchos productos con protagonistas adolescentes y, aunque me he emocionado cuando la tradicional chica regular e impopular se ennovia con el extremadamente atractivo chico popular, no es que pueda decirse que hay mucha variedad ni trascendencia argumental en esas tramas.

Hoy han avanzado mucho los procesos que daban su curso cuando yo era adolescente, y  los jóvenes se rebelan cada vez más en contra de los estereotipos y etiquetas impuestos por la sociedad, exigiendo espacios que les permitan ser cómo se sienten y ser aceptados con todas sus preferencias. No es de extrañar, entonces, que sea más frecuente que el contenido dirigido a adolescentes toque temas que para mi generación era imposible imaginar, mucho menos poder acceder a ellos con tanta facilidad. 

Una de las áreas donde el contenido se ha diversificado es en las películas y series con contenido LGBT+ orientadas a los adolescentes; aunque esto es bueno en términos de representación, porque las nuevas generaciones pueden verse reflejadas en los contenidos que consumen, las producciones, en algunos casos, han optado por recurrir a tramas que pueden ser casi formulaicas: en teoría, los personajes -y en consecuencia los productos en los que se incluyen- se vuelven más “relevantes” cuando se les asigna una etiqueta de diversidad de género o de orientación sexual “diversa”.

The half of it, la segunda cinta que dirige -y escribe- Alice Wu después de dirigir Saving Face (2005), se salva de eso, de lejos, a pesar de que la primera impresión es que está llena de clichés.

Se trata de un coming-of-age para un trío de adolescentes: Ellie Chou (interpretada por Leah Lewis) es la chica lista, asiática, que pertenece a la banda, que hace los ensayos de sus compañeros a cambio de dinero. Paul, interpretado por Daniel Diemer, es el lovable idiot, el tonto, deportista, agradable chico de al lado. Aster Flores es la chica hermosa, popular, inteligente, artística y amable.

El mayor cliché de la trama es quizá el pueblo en el que se desarrolla la historia, pequeño solo para estándares estadounidenses; los tres protagonistas se sienten encerrados por el pueblo, por las costumbres y estándares que se les imponen; a pesar de querer escapar de todo, no se atreven, porque sienten las cargas de las relaciones con sus padres, de las expectativas que los demás tienen de ellos.

Podría haberse resuelto con el correspondiente triángulo amoroso: Ellie se enamora de Paul, quien comprende que Ellie es su amor verdadero y que lo que sentía por Aster era solo un flechazo. A pesar de que sí hay un triángulo amoroso, no se resuelve de esa manera.

Esto se debe en parte a que Wu logra que cada personaje tenga una identidad, sutilmente matizada, que los convierte en más que un estereotipo andante: Ellie busca cuidar a su padre aunque terminó siendo su habilitadora y volviendo permanente la ambivalencia de él hacia su situación, Paul no quiere romper el corazón de su madre abandonándola aunque eso rompa su propio corazón, Aster no admite que tiene otras opciones pues en últimas tiene miedo de tomar esos riesgos.

Particularmente siento debilidad por el personaje de Paul, el chico que no encuentra las palabras para expresarse, como todos, tantas veces, porque a pesar de la falta de palabras siempre encuentra la manera de que sus actos cuiden a los que los rodean. Su dulzura, sus ganas de defender a Ellie.

El elemento de utilizar la iglesia como el escenario para que los tres protagonistas dejen sentado públicamente sus posiciones ante el mundo es espectacular. Amé que Paul hablara de las diferentes maneras de amar de una forma inarticulada y poco argumentada, que Ellie hablara de lo egoísta y audaz del amor en el contexto ya tradicional de la primera de Corintios.

Eso es lo que hace que esta película se salga del montón, no se trata de adolescente que pertenecen a la comunidad LGBT+ porque le sirve a la trama, son adolescentes y se están conociendo y asumiendo sus posibilidades, lo cual incluye asumir su orientación sexual, sus creencias, sus deseos y sus sueños, pensando en otros, sí, pero también en sí mismos.

No es el final feliz de una historia de amor, en el que todos terminan con una pareja y un beso, sino uno mejor, en el que todos terminan con un inicio: comenzando a saber quiénes son y hacia dónde van, y en eso ya hay algo de magia

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